jueves, 3 de diciembre de 2009

Acerca de la fugacidad del arte popular y otras implicancias (primera nota)






Acerca de la fugacidad del arte popular y otras implicancias (primera nota)

Hay un gesto muy interesante de leer en un artista que dibuja complicadas obras de arte con tiza en una vereda pública, transitada por cientos de transehúntes por hora.
Hay una renuncia a la trascendencia que merece ser analizada, y por qué no? Transpolada a otras artes para poder interpretar los fenómenos culturales atravesados por la pos modernidad; la cultura es denuncia y es síntoma, y si bien algunas artes han sido consideradas como proféticas, anunciando los tiempos por venir, antes de que sucedan; como la literatura en algunas etapas de la historia (la historia del arte no es una entelequia, ni suceda aislada de los tiempos históricos), o en otras, las plásticas, que han abandonado a través de los tiempos algunos elementos (el soporte material por ejemplo en el caso de Duchamp, donde el “gesto” (o la actitud) pasa a ocupar el lugar que la destreza física o material del artista ocupaba), en su famosa obra “fuente” (conocida vulgarmente como el mingitorio). Podríamos equiparar ese hecho con las transformaciones de la lírica en poesía, que de a poco fue abandonando elementos, la rima, por un lado; la métrica por otro; finalmente abandona el “yo lírico” y deviene multitud (mi nombre es legión, proclama). En un increíble eterno retorno, se vuelve al concepto renacentista de arte popular, que de algún modo quisieron lograr los artistas surrealistas (la poesía debemos hacerla entre todos, y cuando digo poesía digo el arte en general, de manera metonímica); y cómo se lograría esto? De manera casi involuntaria, por la fugacidad.
Esa sensación que tenían algunos sabios de abarcar el conocimiento en su totalidad (Kant por ejemplo, lo tenía como petición de principios y quizás murió con esa idea) de los Enciclopedistas, como una superación de la Summa medieval reunida en una persona, es hoy imposible debido a la aceleración de la producción de conocimientos, y más que eso, debido a la velocidad de la información(1).
Los creadores de hoy día nos hemos resignado a poseer apenas una sombra de la totalidad, los escritores e investigadores vamos contra reloj leyendo todo lo que podemos, quedando en déficit siempre, comemos, comemos, devoramos toda la cultura a nuestro alcance y quedamos con hambre como Tántalo, siempre queriendo alcanzar esa manzana, que se nos niega.
Por otra parte, ante el flujo incesante de información, creación, etc, el artista pos moderno ha renunciado a la trascendencia (y esto no es negativo en lo absoluto), ¿quién puede hoy por hoy, estando en sus cabales plenamente, pensar que de aquí a doscientos años, alguien puede recordar su nombre siquiera?.
Y decía que no es negativo en absoluto, no porque yo crea que un Dante Alighieri no pueda nacer en la posmodernidad, no; sino por el hecho que la idea de la fugacidad ha creado un arte nuevo, y como Walter Benjamin sostenía, un nuevo sujeto para el arte, una nueva conciencia artística y una nueva conciencia perceptiva. Y esto es negativo? No lo creo. Que un creador pueda desarrollar su arte desde cualquier sitio donde esté residiendo y que esté conectado con el mundo aunque esté en pleno desierto es una idea muy potente y subversiva de lo tradicional del arte. Se me dirá que de todos modos, todo lo visible sucede en las grandes urbes, ya lo sé (como patagónica lo sé) pero eso no inhabilita la praxis, no será visible el arte que no sucede en las grandes urbes, pero existe, y ese existir, denuncia; y entre otras cosas que denuncia, denuncia las maniobra de invisibilidad que las grandes urbes ejercen sobre los que no están en ellas.
Hay un gesto de denuncia en los artistas de intervención urbana como Julián Breaver, un gesto de llevar el arte a los pies de los que pasan, apurados y ajetreados; esos mismos pies que borrarán con su paso las obras que el artista realiza para el mismo peatón.


(1) Al momento de sentarme a leer para escribir esta nota, me encontré con tanta información que el difícil proceso de selección fue ya, por demás complicado. Innúmeras veces cambié el enfoque de la nota, pese a mantener el tema elegido, por los distintos enfoques que la información me ofrecía

Proxima nota: La mirada sesgada de la posmodernidad

Claudia Elisabet Sastre- 4 de diciembre de 2009- Día de Santa Bárbara

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Este espacio es un homenaje a un Grupo Literario que existiò el la Patagonia y del que tuve el honor de ser una de las fundadoras. Este grupo, ademàs de su labor poètica y una gran militancia en el campo de las letras y la cultura, iniciò una crìtica literaria en la zona.
Me gustarìa compartir con los lectores trabajos de crìtica literaria, textos inèditos, etc... en fin... lo iremos haciendo entre todos. Se aceptan sugerencias
La foto que encabeza la pàgina es del lugar donde vivo: Puerto San Juliàn, en el Vìa Lucis -sobre el Monte Cristo-Patagonia.

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Puerto San Juliàn, Santa Cruz, Argentina
poeta, narradora, crìtica literaria,madre de tres hijos, casada, ama de casa.